HISTORIAS DE JUEGO DE ROLES EN PAREJA – Leyendo algunos relatos eróticos de última hornada me doy cuenta del apogeo de la relaciones íntimas y que una de las acciones más de moda es la de un cambio de roles, y en algunos casos, resulta muy morboso que una de as partes sea una escort. ¿Él se diviértete jugando con tu ropa íntima y, en forma de fetiche, experimenta cómo le queda? Me he informado buscando putas de lujo en valencia y me han contado experiencias muy divertidas y morbosas.

¿Que es lo que resulta más positivo de cambiar de roles en la pareja?

HISTORIAS DE JUEGO DE ROLES EN PAREJA – RITA

Rita me cuenta que es una forma de desinhibirse, de jugar fantasías que quizás son mejor vistas en el otro género. Este juego también facilita ofrecer un concepto de todo lo que le pasa al otro con algunas costumbres sexuales. Cambiando de rol puedes preguntar de otra forma, puedes prestar y hasta contar con cambios, entre otras cosas, jugar a ocasiones que no tienen la posibilidad de resolverse en la cama, y toso poniéndose en el sitio del otro o la otra.

Una vez que tenía una novia y una tranquila relación, ella me pidió que cambiáramos de roles. Ella quería penetrarme utilizando un arnés. Quería sentirse la dueña de la situación, y trataba de seducirme sugiriéndome que podría gustarme. Ella no era bisexual ni nada, le gustaban solo los hombres, pero en una época no paraba de sacar el tema, hasta que probamos. Aunque a mi no me gustó, a ella si pareció excitarle. Lo repetimos, pero una escort que se prestó a entrar en el juego.

HISTORIAS DE JUEGO DE ROLES EN PAREJA – MARIO

Mario me cuenta también que su mujer y él mantienen una aceptable vida sexual. Han pactado ser libres, desde hace tiempo, de presenciar novedosas cosas respecto al sexo, pero siempre entre ellos. Ella es la típica mujer educada, con modales exquisitos, de una templanza única. Su mujer tiene un tono de voz precioso, muy sensual. En sus juegos sexuales cabe de todo. hace un tiempo ella le dijo que tenia algo particular para él.

Llegado el momento preguntó a su mujer por la sorpresa y esta le dijo que la acompañara al baño de dentro de la habitación. Comenzó a maquillarlo y le colocó una peluca rubia de excelente calidad. Y unas tetas postizas de látex. Todo lo había comprado ella. Le hizo sentarse en la mesa tomando una copa como si estuviese aguardando a una cita y le pidió que se metiese en el papel de una mujer. Pensó que su mujer iba a cumplir una de sus fantasías, pero con él y con dos mujeres a la vez.

Se metió en el cuarto de baño y al cabo de unos veinte minutos ella salio del cuarto vestida como un hombre. En teoría tenían una cita a ciegas. Ella llevaba las riendas y él seguía su juego. Después comenzó a besarle tiernamente diciéndole al oído que era muy guapa. Le llevó al costado de la cama, comenzó a desnudarle detrás de él, acariciando su cuerpo y besándole el cuello, que había perfumado antes. Le dejó en ropa interior y después le pidió que se tumbara en la cama.

No daba crédito, pero se acercó a ella y le quitó los boxer, y por sorpresa apareció un colosal pene de látex, anudado a un arnés.  Era bastante grande, le pareció grande y gorda. Su mujer se la agarró con una mano y golpeó su cara con ella. A cuatro patas comenzó a chupársela sin descanso. Verse con esa peluca, las medias, los zapatos de tacón… le gusto ver a su mujer parado frente a él, con aquella cosa. Súbitamente su mujer le pidió que se diera la vuelta, le quitó las bragas… y no cuento más porque esto se está poniendo que no es para horario infantil.

Fue una noche particular, increíble. Al siguiente viernes le tocaba a él, y le pidió a su esposa que asumiera el papel de una escort. Se vistió de puta y él tenía que recogerla en un bar en el que habían quedado, para ir a un hotel. Pero no fueron a un hotel. En su lugar acabaron en algún sitio donde se celebraba una fiesta. A ella no la conocía nadie ni ella tampoco a ninguno de los presentes y presentas. Alguien bajó las luces, y comenzó a sonar “You can leave your hat on” y se encendió un foco en mitad del salón.

Entonces, mi amigo le dijo a su mujer que todos y todas estaban esperando a que fuera ella quien bailara esa noche, que era la escort que habían contratado. Pude haber dicho No y salir corriendo. O simplemente haberse negado, nadie la habría obligado a hacer algo que no quería (hay que decir estas cosas no vaya a ser que alguien diga no se que cosas de heteropatriarcado y demás) pero quería hacerlo. ¡Que coño! Se moría de ganas de salir ahí y desnudarse poco a poco para ellos y para ellas…

Se desprendió de la camisa lentamente, y dejó al descubierto sus pechitos. Mi amigo no me ha contado si son grandes o pequeños, pero la he visto en la playa cientos de veces, y en top les, y si, son chiquititos, pero de esos con el pezoncito oscuro y de punta. Muy sugerentes. La chica que supuestamente era una escort estaba ahí dejándose admirar, tocar y acariciar por todos los chicos y chicas que había en la fiesta. Lo más curioso es que las chicas iban vestidas de chicos y le gritaban cosas obscenas a la mujer de mi amigo. Y ellos, iban vestidos de chicas.

HISTORIAS DE JUEGO DE ROLES EN PAREJA – JOSÉ Y ANA

Otra experiencia me la contaban José y Ana. Sí, ya se que tienen unos hombres muy comunes, pero no los voy a llamar Marco Antonio y Sylvia, que es como se llaman realmente y se vaya a enterar todo el mundo de quienes son. ¡Joder, que son mis amigos!

José dice que siempre se ha sentido atraído por utilizar ropa intima. Un día en una conversación animado por unas copas de más soltó un tímido indicio de querer utilizar una tanga y Ana le dijo que no había ningún problema. Le pidió que la acompañara a llevar a cabo unas compras navideñas y pasaron por una tienda de ropa íntima. Compró unos bóxers mientras ella elegía unos panties y unos hilos dentales. Os podéis imaginar como acabó la noche.