RELATANDO COSAS DE TRANS DE LUJO MADRID Y MARBELLA – Una elección libre. Habían hablado sobre hacer un trío y no podían estar de acuerdo. Un transexual sería la opción perfecta para ambos. Para satisfacer sus fantasías sexuales, excepto que el momento nunca llegó. Su esposa decidió pagarle a una prostituta travesti y darle de regalo el día de su boda. Cayó un sábado y se hizo cargo de todos los preparativos. Después de una comida larga, sonó el timbre en la puerta y apareció esta mujer flamante con una cola en su ropa interior, lista para hacer de todo con ellos.

Dieron ambos las gracias a Travestis Marbella y así comenzó su primera historia con un travesti y en un trío. La esposa es más reservada en el tema sexual, aunque le llaman la atención los hombres de color y en sus días universitarios tuvo una experiencia con una chica. No deja de mirar a otras chicas, aunque el tema nunca fue más allá de una provocación cuando la pilla mirando. Ya en el camino hacia el auto, cuando su marido le dice que en Madrid nadie les conoce y que podían aprovechar.

Se fueron a cenar a un restaurante asiático cercano. Cuando entraron en la habitación, volvió a la ducha ella y comenzó a hablar por teléfono él. El travesti con un pequeño vestido blanco hasta las rodillas, que no era fijo, pero que marca su silueta delgada, de piernas interminables, y más de la mitad del talón del zapato blanco. Cabello oscuro y ojos brillantes. La esposa estaba camino a la puerta, pero entraron cuando ella estaba a mitad de camino.

La esposa queda totalmente sorprendida por el pibon que estaba frente a ella. Los presenta y se dan dos besos. Después del primer beso en la mejilla, el travesti se va y comienza a comerle la boca suavemente. La esposa permanece inmóvil con los ojos abiertos. En una fracción de segundo, el beso vuelve. Se convierte en un Morreo con lengua en muy poco tiempo. El lleva a la esposa a la cama. Ocasionalmente deja su boca y le come suavemente el cuello.

Mientras la esposa mira al marido con los ojos entreabiertos, con una cara de lujuria que nunca él había visto antes. Para entonces, la esposa ya estaba jadeando e intentando contenerse. Él la deja acostada sobre su espalda y continúa comiendo sus pezones y con un mordisco ligero el chico se arrodilla en la cama y comienza a bajar la lengua sobre su estómago. Es entonces solo cuando el marido ya se quita los zapatos, los pantalones, y ella por fin las bragas.

El acaricia sus pechos y se une a la esposa para chuparla cruzando sus lenguas. Completamente desinhibida, comienza a frotar las tetas de el chico trans y de repente le dice que lo haga con su marido. Dicho y hecho. Se sube y le pone el aparato en cerca de 17 cm. En menos de un minuto caminaba frente a eso  y luego es la esposa la que continúa con él en la cama, pone su pelvis hasta la altura de la cara de la esposa y saca una estaca. Nadie sabe de que tamaño, pero dos veces más grande que el  de el marido.

Mientras le pregunta a la esposa: “¿Quieres que siga con él?” Antes de que ella respondiera, el marido rechaza la opción. Pero no sirvió porque entonces le empujó como una marioneta. Y agarrando los tobillos le cantó, a la sombra de los pinos… 😯

Su esposa comenzó con el acto sexual. A pesar del tamaño del pene entró fácilmente en la vagina totalmente lubricada de la esposa. De vez en cuando se quitaba y se ponía en la boca del marido. Mientras con los dedos se aprovechaba del agujero del culo. Se temía lo peor. La esposa cogió otro preservativo y lo colocó. No sin dificultades. Ellos colocaron una almohada en el borde de la cama y se pusieron en él. El travesti agarró el tobillo del marido y con la otra mano cogió la herramienta.

Lentamente empezó a empujarse, haciendo movimientos cortos de entrada y salida. Y vio las estrellas, tanto que la unión descendió. Pero la esposa dijo “está casi, ahora no pares.” De repente, el semental dio un empujón brutal con el que vio otra vez las estrellas. Además de a su esposa sonriendo en complicidad con el chico de Travestis Madrid. ¿O era Marbella? ¡Que importaba eso en este momento! La esposa continuó a gusto y empezó a sollozar brillando del semen mientras que el marido se fue al baño para bañarse.

El travesti se vistió, le dio lo estipulado y le acompañó hasta la puerta del hotel. Hasta que llegara el taxi.