TU, TU PAREJA Y UNA ESCORT

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TU, TU PAREJA Y UNA ESCORT – Hacer un trío… ¿Alguna vez te ha pasado por la cabeza? Seguro que si, aunque casi nadie lo reconoce antes de las primeras copas. Después, ya van saliendo eso de “una vez nos lo propusieron, yo vi algo en una revista”… Unos amigos me contaron en una ocasión como  se decidieron a hacerlo, y recurrieron a una escort.
Dicen que el sexo solo es sucio si se hace bien

Y llevarte a tu pareja para compartir una escort será sucio o no, pero es un auténtico morbazo. De hecho no leas este post si estás ahora mismo con el móvil en la playa o en algún lugar público porque puede que resulte más que evidente lo que te está pasando por la cabeza. Lo dicho: un morbazo. Para que nos vamos a mentir a nosotros mismos si no nos vamos a engañar. Dicen que es una sensación realmente excitante la eterna historia esa de compartir sexo con una desconocida. Es la mezcla entre lo rutinario y lo nuevo, que hasta ves a tu pareja de otra forma, y que cuando lo recuerdas te pones a cien y el sexo dura, y dura, y dura, como las pilas del peluche…

Es una de las razones por las que existen tendencias más libres y abiertas cada día que pasa. Como el “poliamor”. Poder vivir nuevas experiencias sexuales pero sin engañar a tu pareja sino en complicidad con ella es de esas cosas que te alientas a cogerte el google y buscar, que se yo, agencia de escorts en bilbao, a ver que planes nos organizamos para esta noche. Oye, por cierto, Bilbao precioso en esta época del año, tu.

Hace mucho tiempo que nuestra amiga le pilló a su marido en el portátil un fichero con un montón de vídeos de tríos. La carpeta se titulaba LOS MEJORES VÍDEOS DEL ATLETI, y como eso que nuestro amigo es del Real Madrid pues a ella le pareció raro. ¡De verdad que resulta complicado buscar un nombre bueno a esas carpetas para que ellas no la encuentren. Yo creo que es mejor poner VÍDEOS DE TÍAS EN TETAS TRAGÁNDOSE POLLAS SUPERDURAS y a lo mejor así, dicen, aquí seguro que está la contabilidad de la empresa.

Total que a ella tanto trío le picó en la curiosidad intrínseca a su ser como mujer.. ¿Su marido permitiría hacer un trío con otra chica? ¡Que leches, tendría que haber alguna forma de preguntárselo sin que pareciera que quería saberlo,pero al mismo tiempo que la respuesta fuera sincera. Si fuera preciso estaría incluso dispuesta a abrir ese debate sobre las infidelidades mutuas a ver cual de los dos había sido más golfo o golfa, y hasta le contaría aquella vez que fue llevada a la cama por su sobrino.

Se estaba calentando cada vez más y fantaseaba con la idea de abrir nuevos horizontes. Al fin y al cabo él ya sabía que a ella le encantaba llamar la atención en cualquier tipo de celebración, en la disco o bien en un restaurante. Y que apreciaba las ciertas miradas libidinosas que esporádicamente los hombres y otras mujeres le dirigían.

Le gustaba a nuestra amiga llevar un buen par de tacones, minifalda y camisas escotadas. También delante de sus jefes, compañeros y algún que otro familiar. Ella dice que así encuentra la gente más receptiva y más presta a escucharla. Y que vende más. Es vendedora. Cuanto más escotados y ajustados son los vestidos…

Pasados unos días ella empezó a fantasear en la cama cuando hacían el amor incorporando a las fantasías a alguna amiga. Y descubría que a él le encantaba el rollo. Terminaron aceptándose como swingers, aunque en realidad todavía no lo habían practicado, pero en sus fantasías ya se decían que tendrían que hacerlo en realidad.

El caso es que la primera vez que lo hicieron fue con una escort. A ella le encantó, pero mira si es zorra que le ha dado la vuelta a la cosa y le ha dicho a mi amigo que ahora, como contrapartida tienen que hacer otro con un chico, negro…

Cuando se lo conté a mi pareja se destornillaba de la risa floja. No sabíamos que era bisexual. Mejor dicho, yo no lo sabía, porque mi mujer dice que algo notaba. ¡Ella sabrá! Aunque dice que es hetero, pero que deseaba probar.

A lo largo de un tiempo descargaba las historias y las leían juntos en la cama. Siempre de tríos, en los que una pareja introducía a un tercero o una tercera en escena. Otro día se pusieron delante del ordenador  y viendo páginas de contactos liberales fueron haciendo una lista de parejas, chicos y chicas que se anunciaban con sus fotos y todo eso. Les sorprendió la cantidad de parejas que se anunciaban. Cuando nos contaban estas cosas yo no sabía si en realidad nos estaban proponiendo algo, pero no dijimos nada por no romper una bonita amistad. Aunque confieso que más de una noche hemos “hablado” sobre ello en nuestros momentos íntimos. ¡Que le vamos a hacer, nosotros tampoco somos de piedra!

No hizo falta que pasara mucho tiempo y volvieron a quedar con la misma escort de la primera vez. Y además le pidieron que trajera a un acompañante, el negro que faltaba para el duro. Pero para implementar el morbo estuvieron una semana mandándose fotos picantes. Ella se hizo unas cuantas en lencería en el estudio fotográfico de su barrio. El fotógrafo se puso la mar de contento. Y también pusieron anuncios en las páginas de contactos para seguir con los encuentros. A él también se le veía muy decidido y muy excitado. Según parece compartían las fantasías desde hacía mucho tiempo sin que se hubiesen atrevido antes a confesarse.

Poco a poco recibieron un montón de correos en contestación a los anuncios. Nos cuentan que estaban todo el día tan excitados que no se concentraban ni en el trabajo. Fantaseaban de de qué manera sería..

Una vez en el hotel, esperaron durante una media hora, en la habitación, mientras se preparaban. Por fin asemeja la puerta se abre y entra ella acompañada de un hombre alto, delgado, y con barba, de unos treinta y pocos, los dos. Tras unos breves minutos de presentaciones para romper el hielo mi amigo la coge por detrás, le desabrocha la camisa y la deja en tetas a la vista de los visitantes. Y la lanza hacia ellos, como a una presa para que sea devorada, lamida, comida y escuchada gemir como una fiera en celo.

No se si mi amigo lo contaba así, pero así es como yo me lo imagino. Una de sus manos se mueve por debajo de la falda y muchos dedos recorren el interior. Se lo acarician y suavemente, le meten los dedos. La hacen gemir, se muerde el labio a lo sombras de Grey y mira fijamente a su marido como pidiéndole permiso. Lleva la mano a un pantalón, buscando y recorriendo. Todo se está poniendo muy duro.

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