La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista

La Moda de los años 60: ¿Una historia sexual? La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista.

Todos recordamos las minifaldas, ¿verdad? Fueron la tendencia de moda de los años 60 y, también eran muy futuristas. La minifalda no sólo era un símbolo de libertad sexual, sino también un ejemplo temprano de cómo la tecnología podía cambiar nuestra vida cotidiana. Echemos un vistazo a esta icónica prenda y exploremos su lugar en la historia y como se pudo se moda desde Brasilia hasta Tokio pasando por Madrid o París. 

En los años 60, algunas mujeres seguían llevando faldas de tubo rectas o faldas lápiz, pero otras llevaban faldas plisadas o fruncidas que llegaban hasta la rodilla. Sin embargo, fue la introducción de las minifaldas en los años 60 lo que conmocionó al mundo de la moda. Los cuadros escoceses eran el estampado más popular, seguido de los cuadros grandes y los lunares grandes.

La Moda de los años 60: ¿Una historia sexual? La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista.
La Moda de los años 60: ¿Una historia sexual? La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista.

La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista.

Al igual que harían más tarde los Beatles, Mary Quant percibió el olor de una revolución juvenil que acechaba en Londres en una época de bienestar económico y social. Diez años antes de que los Beatles conquistaran el planeta, alguien abrió su primera tienda en King’s Road. Y enseguida, hasta las escort de Curitiba, que entonces no se llamaban así, empezaron a llevarlas. 

Una empresaria británica canalizó el espíritu de la época a través de su ropa sexy, colorida y desenfadada, y vistió a una generación de chicas jóvenes que querían romper con el legado de sus madres de llevar ropa aburrida en colores desalinizados. Hasta las prostitutas de Sao Paulo lo comentaban, fue una mujer impulsiva y tenaz que se salió con la suya en una época de gente con ropas grises.

Érase una vez la minifalda en el centro de la polémica.

Hace tiempo, la minifalda estaba en el centro de la polémica. En los años 60 y 70, la minifalda era un símbolo de rebeldía. La llevaban las mujeres que estaban cansadas de ser oprimidas por la ropa restrictiva y otros valores conservadores… y eso provocó una fuerte reacción, que duraría poco porque fue derrotada por el sentido común, cosa que parece hemos perdido bastante en los últimos tiempos. Hoy en día, afortunadamente, la minifalda es una prenda asumida, solo hay que ver el vestuario más sensual, como el de las chicas que encontramos en Balneario

Las pasarelas lo mostraron hace un año, cuando Dolce & Gabbana presentaron sus colecciones para esta primavera/verano. La minifalda es también una prenda que representa la contracultura, catapultada hace décadas a la primera fila de las tendencias.

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A principios de la década de 1960 se mantuvieron las tendencias de diseño conservadoras.

Quizás te sorprenda saber que en los años sesenta no todo eran minifaldas y botas a go-go. Durante esta década. Las tendencias de diseño conservadoras continuaron siendo mayoritarias a principios de los años sesenta.

Se puso un gran énfasis en la belleza femenina, siendo populares los vestidos largos y los escotes altos. Este énfasis en la feminidad se reflejaba en las revistas de moda femenina de la época que promovían estos diseños. Por aquél entonces aquello era lo políticamente correcto y la minifalda era lo revolucionario, lo rebelde. Las señoronas recatadas y conservadoras, así como los hombres grises eran como Irene Montero o Pedro Sánchez hoy: dictaban cuales eran las normas de lo que era admisible socialmente aceptar o no. Pretendían decirle a la gente como tenía que pensar, actuar y hasta vestir. ¡Perdieron la guerra!

Décadas después, la minifalda no necesitaría medias ni calcetines altos, pero la hipótesis se ha seguido cumpliendo. También se cumplió en los años sesenta y noventa y ahora, tras los encierros y restricciones, la moda ha vuelto a ser un instrumento ideal para demostrar el deseo de ser feliz y encontramos en la falda corta un aliado para salir a la calle con estilo y seguridad en uno mismo/a.

Las revistas de moda promovían un look más juguetón y sexy.

Fueron los primeros medios de comunicación de la moda y lo siguen siendo hoy, pero no siempre estuvieron tan sexualizadas. Fue en los años 60, empezaron a promover un aspecto más lúdico y sexy. En 1957 una modelo de Vogue París posó para su primera sesión de fotos. Llevaba los labios manchados de carmín negro, el pelo recogido hacia atrás y esa icónica minifalda que luego alguien muy poderoso, líder de una corriente religiosa mundial condenaría por ser demasiado provocativa. Una foto contribuyó a popularizar esta nueva era de la moda: una época en la que las mujeres podían llevar lo que quisieran sin temor a ser juzgadas o criticadas por la sociedad en general, y los hombres podrían admirarlas libremente.

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La invención de la minifalda suele atribuirse a la diseñadora británica Mary Quant.

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Quant fue una diseñadora de moda que se hizo famosa por diseñar piezas icónicas durante los años 60, entre ellas una minifalda que pronto se convertiría en sinónimo de la década. Además de ser una de las muchas diseñadoras que ayudaron a inaugurar la era de la minifalda, Quant también era conocida como una figura influyente dentro de su comunidad y su industria. Fue una de las varias mujeres que encabezaron los cambios en la moda británica durante este periodo, introduciendo nuevos estilos y tendencias a sus respectivos públicos.

En 1963 la minifalda se convirtió en la tendencia de moda de la década.

Eran los años 60 y sí, ya las mujeres llevaban faldas muy cortas. Se consideraba un símbolo de su libertad. La minifalda se convirtió en una tendencia de moda icónica en esta década.

La moda de los años 60 giraba en torno al sexo, las drogas y el rock ‘n’ roll. Así que no es de extrañar que en esta época tanto las minifaldas como los minivestidos empezaran a aparecer en las pasarelas de la Semana de la Moda de París.

La minifalda fue revolucionaria no sólo porque dejaba al descubierto mucha piel.

Representaba una revolución sexual, así como un símbolo de cambio, la contracultura y la cultura juvenil que definieron la moda de los años 60 en todo el mundo. La minifalda capturó el espíritu de su época: la rebelión contra las convenciones, la libertad de los jóvenes y la ruptura de las barreras entre hombres y mujeres.

La Moda de los años 60: ¿Una historia sexual? La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista.
La Moda de los años 60: ¿Una historia sexual? La sexy revolución de la minifalda fue algo muy futurista.

La revolución sexual había comenzado.

La minifalda era un símbolo de la liberación sexual. A medida que avanzaban los años sesenta, la minifalda se hizo aún más corta y más reveladora.

Conclusión

La minifalda era un símbolo de libertad para las mujeres, pero no todas estaban contentas con ella. A medida que más y más mujeres llevaban faldas cortas, quedó claro que esta tendencia de la moda pasaría a formar parte de nuestra historia. La revolución de la minifalda fue muy futurista.

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